sábado, 28 de enero de 2012

¿Cómo lograr el desarrollo máximo de cada jugador?


He tenido la oportunidad de dirigir béisbol profesional en todos los niveles menos en Doble A donde fui el instructor de bateo. Las situaciones con las que se tiene que enfrentar el dirigente a cada nivel son diferentes y variadas con tal de poder desarrollar al pelotero y a la misma vez crear y fortalecer la ‘química’ o relaciones del equipo.

Aparte de la diferencia en fortaleza física del pelotero esta también la síquica y de personalidad. Enumerar cada una de estas diferencias sería un ejercicio tedioso y vano ya que cada situación es única.

Sin embargo esta es una de las preguntas que me hacen con más frecuencia tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos; ¿Cómo haces para lograr el desarrollo máximo de cada jugador?

Esta es una pregunta básica y a la misma vez complicada ya que como dije cada situación con cada equipo y pelotero es diferente. Si tengo que resumir mi estrategia diría que la mejor forma para lograr maximizar las habilidades de cada pelotero es ganando su confianza.

Como dirigente si logras que el pelotero confíe en que quieres lo mejor para él ya tienes tres cuartas partes de la batalla gana.
Pues bien, ¿como lograr que ese pelotero desconocido hasta el momento confíe en ti?

Demuéstrale que te interesa su bienestar no solo como pelotero sino también como persona, como ser humano.

Se me hace difícil ver a compañeros dirigentes a cargo de equipos y peloteros que no conocen ni lo más básico de sus vidas.

Al nivel aficionado en las ligas infantiles y juveniles debe aplicar la misma filosofía. Deben conocer a cada uno de sus peloteros.
Preguntas como; ¿Dónde vives?, ¿Cuántos hermanos(as) tienes?, ¿en que escuela estas?, ¿Cómo vas en las clases?, ¿Qué quisieras estudiar cuando de gradúes?, ¿has tenido tiempo para practicar?, ¿Cuáles son tus pasatiempos?, etcétera.

Esta línea de preguntas te ayudará ha conocer mejor a tus peloteros y lo más seguro lograras entender algunas de las deficiencias que presenta en su juego; tales como la falta de concentración; cansancio físico o mental; desmotivación; indisciplina, debilidad física; descoordinación; etcétera.

Conoce a tus peloteros. Estructura una serie de preguntas básicas las cuales te darán una idea de como te vas dirigir a esa PERSONA. Créanme se ganarán la confianza de sus peloteros al ellos realizar de que el dirigente le importa lo que le sucede dentro y fuera del terreno de juego.

miércoles, 25 de enero de 2012

Jorge Rafael De Posada

Durante mis primeros años como Scout, allá para el 1990 recuerdo estar cubriendo uno de los equipos juveniles participantes en uno de los parques en el complejo deportivo de la Ciudad Roberto Clemente.

Se encontraba entre estos jóvenes un campocorto de apenas unos 17 años que llamaba la atención pues era el único que insistía en utilizar el bate de madera cuando todos los demás le sacaban provecho al bate de aluminio. La razón por esto me imagino era que quería demostrarles a los evaluadores de talento que estaba listo para subir al nivel profesional. Lamentablemente no estaba dando resultados en esos tiempos.

A esa edad Jorge Rafael De Posada era un campocorto sin velocidad, sin brazo, sin alcance lateral (range) y sin poder en sus batazos. A su favor tenía que era ambidextro y hacia frecuente contacto con la bola, quizás eso era lo único positivo que se podía escribir sobre las habilidades FÍSICAS de este joven prospecto.

Practicaba otras disciplinas deportivas como el baloncesto, pista y campo y volibol demostrando de esta forma su pasión por la competencia.

Continuó su desarrollo juvenil y luego de graduarse del Colegio Alejandrino en San Juan incursionó en el béisbol colegial asistiendo y terminando un grado asociado en el Calhoun Community College en Alabama. Para esta etapa su dedicación al béisbol y su empeño de llegar a ser profesional ya comenzaba a dar muestras de su desarrollo ofensivo al ser escogido como el ‘mejor bateador’ en el 1990. Un año más tarde fue nombrado co-capitán del equipo, dando muestras así de su liderazgo y coraje a tan temprana edad. Fue también seleccionado como integrante del equipo ‘Todos estrellas’ de la Conferencia de Junior Colleges.

En el 1991 fue seleccionado en el draft en la ronda número 24 por los Yanquis de Nueva York donde estampó su firma a la edad de 19 años.

Muchas versiones he oído de cuando y como fue que incursionó a su nueva posición de receptor pero estoy seguro que llegó a esa posición por el método de eliminación. Luego de haber tratado diferentes posiciones llegando a la conclusión de que sus mejores oportunidades para llegar y mantenerse en el profesionalismo eran detrás del plato. Jorge estaba empeñado en ser un grandesligas y no importaba en cual posición él quería llegar arriba.

Lo demás es historia, y una historia en la que todo Puerto Rico se siente orgulloso. Jorge Posada acaba de anunciar su retiro como pelotero activo, después de tantos logros personales, profesionales y colectivos decide enganchar la trocha.

Todos conocen de su exitosa carrera, la cual lo hace un candidato con méritos suficientes para ser considerado un candidato serio para el Salón de la Fama. Todos celebramos sus triunfos acá en Puerto Rico y lamentábamos sus desilusiones profesionales porque sabíamos el tipo de persona que es y siempre ha sido.

Sin embargo nos disfrutamos el desarrollo de un fogoso joven sin habilidades físicas que llamaran la atención, el cual superó todas las proyecciones negativas de los evaluadores de talento a base de tesón, determinación, confianza en sí mismo y entrega las cuales pudieron más que las supuestas deficiencias.

Estas cualidades intangibles de un individuo y en este caso de un jugador son tan o más importantes para conseguir sus metas que las mismas habilidades físicas. Es difícil para un scout medir lo que no puede ver. Tomen nota jóvenes prospectos, tomen notas evaluadores de talento.

En todos mis años en el profesionalismo no he visto a nadie con tal fortaleza mental de poder sacarle el máximo a todos sus recursos de la forma que Jorge lo hizo. Fue sinónimo de consistencia. Su intensidad se podía ver en cada lanzamiento, en cada swing, en cada jugada. Se desplazaba por el terreno como si no hubiera mañana. Eso es fortaleza mental.

Ahora a esperar como se comportarán los votantes del Salón de la Fama cuando llegue el momento.

Una cosa es segura y es que independientemente del resultado de esa votación de escritores norteamericanos, Jorge Rafel De Posada ingresó al Salón de la Fama que todo puertorriqueño guarda en sí para los seres especiales como él desde el mismo momento que hizo público su retiro.

Gracias Jorge por tanto buenos momentos.

miércoles, 18 de enero de 2012

El aspecto mental del juego


Mucha información circula y esta disponible referente al mejoramiento de la mecánica del bateo, de lanzadores, del fildeo y otras facetas del juego de béisbol para aquellos que pretenden hacer de esta disciplina su medio de salir adelante.

Sin embargo es muy poco lo que se habla o se conoce del aspecto mental del juego y del carácter necesario para poder desempeñarse efectivamente a niveles más altos.

Mientras más alto el nivel de juego en el cual se participa más importante se convierte el conocimiento que se tenga del aspecto mental del juego y el desarrollo de carácter.

Para muchos esto suena nuevo pero nada más lejos de la verdad.

En 1868 Henry Chadwick, escritor reconocido por muchos como el padre del béisbol, apuntaba a la importancia de la fortaleza mental de los jugadores de béisbol como el factor que separaba a los jugadores sobresalientes de los promedios y a los promedios de los mediocres.

En 1920 Ty Cobb, uno de los más destacados jugadores de Grandes Ligas de todos los tiempos decía, ‘lo que esta por encima de los hombros del jugador es más importante de lo que esta debajo’.

Yogi Berra, receptor de los Yanquis de Nueva York para la década de los ’50 y miembro del Salón de la Fama, decía su celebre frase, ‘el 90% del juego es la mitad mental’.

En el 2005 Albert Pujols comentaba, ‘me he entrenado para pensar que puedo batearle a cualquier lanzador, he aprendido a bloquear el miedo y otras distracciones’

1868, 1920, la década de los ’50 y 2005 es evidente que a través de los tiempos los atletas y personalidades destacadas identifican elementos como la fortaleza mental y desarrollo de carácter del jugador como el factor más importante para conseguir el éxito.

Aun así hoy en día ya en el 2012 todavía los entrenadores y organizaciones de béisbol se concentran erróneamente en enseñar a desarrollar exclusivamente las habilidades físicas del atleta. Dejando atrás el desarrollo mental y de carácter del individuo sin saber o querer reconocer que el desarrollo de este aspecto del ser lo lleva a elevar el nivel de su juego en el terreno permitiéndole manifestar sus habilidades físicas sin limitaciones sicológicas.

Este aspecto del individuo se podría reflejar en la forma y manera que reacciona a situaciones cotidianas en su vida social.

Elementos tan necesarios dentro y fuera del terreno como la tolerancia, determinación, valor, responsabilidad, civismo, compromiso se podrían desarrollar a temprana edad utilizando el béisbol como instrumento.

Es por esto que tanto como los entrenadores, padres, jugadores y todas otras organizaciones que se dedican al desarrollo de los jóvenes atletas deben seguir invirtiendo tiempo y recursos para este aspecto clave del individuo.

Tanto las habilidades físicas como las mentales y de carácter se pueden desarrollar y mejorar de la misma forma y manera, por medio del entrenamiento ordenado de las mismas. Se pueden trabajar ambas a la misma vez pues no son excluyentes. Al contrario las deficiencias de una se podrían corregir por medio de la otra.

Muchos atletas al igual que individuos particulares han tenido que aprender el aspecto mental de su disciplina de la forma más difícil, lenta y dolorosa, por medio de sus ‘experiencias’.

Es por esto que debemos ponerle énfasis a los programas de desarrollo que existen para este motivo y seguir creando conciencia de la importancia de los mismos.

La fortaleza mental y de carácter que el joven desarrolle en su liga en particular lo llevará a poder desarrollar sus habilidades físicas al máximo, lo cual debe ser la gran meta de cualquier individuo independientemente el área en la cual se desempeña. Esas cualidades las podrá entonces aplicar por igual en su diario vivir en sociedad.

Busquen información, lean, tienen que motivarse a aprender, no limiten sus habilidades y potencial de llegar a ser lo mejor que puedan lograr ser. Tenemos que educarnos.

viernes, 13 de enero de 2012

La cultura de la trampa

En esta oportunidad quiero compartir con ustedes dos interesantes lecturas que van a la par con los tiempos que se están viviendo en el béisbol de Grandes Ligas: The Cheating Culture y Baseball and Billions.

La primera titulada The Cheating Culture, en español La Cultura de la trampa, expone uno de los defectos más antiguos de la humanidad: la trampa.

Presenta el autor el hecho de que la trampa es tan vieja como la historia de la humanidad.

En la antigua Grecia, por ejemplo, durante las Olimpiadas, los atletas eran multados por mentir sobre su condición de aficionado o había jueces “comprados”, etc. Se utilizaba ese dinero de las multas para erigir estatuas a “Zeus”. Eso explica la gran cantidad de estas estatuas.

No es mi intención, en lo más mínimo, aceptar la trampa como parte del comportamiento humano y mucho menos la inmoralidad, venga de quien venga.

Debe ser condenada y todos aquellos, de ser hallados culpables,deben pagar por las consecuencias.

Pero engañar al pueblo tildándose de puritanos y moralistas, este grupo de escritores deportivos que fungen de votantes para el Salón de la Fama realmente da lastima cuando tratan de explicar por qué tal o cual jugador no fue elegido o fue eliminado de futuras papeletas debido a su relación con las sustancias controladas.

Todavía nadie ha inventado algo que el jugador pueda oler, beber, inyectarse o frotarse y que le permita conectar 500 cuadrangulares o que batee 3,000 hits.

El “Rey del Jonrón”, Babe Ruth, no solamente fue un alcohólico en tiempos de la prohibición, sino que también jugó en una época en la que a los atletas negros no se les permitía jugar en las Grandes Ligas.

Documentación abrumadora existe evidenciando la calidad de lanzadores de la raza negra que no pudieron hacerle frente a Ruth.

Él debe estar en el Salón de la Fama, junto con sus circunstancias. Especular que quizás no hubiera bateado tantos jonrones si se hubiera enfrentado a estos lanzadores negros sería irresponsable. No obstante, fue seleccionado.

Será muy interesante ver cómo se comportan los escritores en sus votaciones en los próximos tres años cuando tengan que evaluar las ejecutorias de un Barry Bonds o Roger Clemens.

Estoy seguro de que, llegado el momento, no les temblará el pulso y en el nombre de la integridad y el carácter, seguirán manteniendo fuera a todos los que ellos consideren que utilizaron esteroides. Llegado el momento, también seguirán truqueando en sus contribuciones y votando por presidentes que, en el nombre de la seguridad, nacional comienzan guerras con sus mentiras.

El segundo libro, Baseball and Billions, trata sobre la parte financiera del juego. En este libro aprendemos la importancia para los millonarios dueños de equipo de palabras como “costo-efectivo”, y “depreciación” (de jugadores), además de modalidades como la de construcción de parques nuevos con el dinero de los contribuyentes y las ganancias para los dueños.

Estos señores siguen manteniendo sus equipos en un estado de 'sobrevivencia' con el menor presupuesto posible y manteniendo el valor de la organización con la idea de que algún día se puedan pegar en la ‘lotería’ con un parque nuevo.

Mientras esto sucede, los fanáticos tienen que conformarse con un equipo lleno de jugadores suplentes.

Por esta razón me gusta ver organizaciones como Boston, Nueva York y otras que, aunque de seguro sus dueños se vuelven cada año más ricos, les dan a sus fanáticos la oportunidad cada año de llegar hasta el final.

Para terminar, dice este libro que los números que los equipos presentan a final de año pueden hacer que $7 millones de ganancias puedan reflejarse como $2 millones en pérdidas y ninguna firma de contabilidad en el mundo puede decir lo contrario.

Interesante contraste de integridad y carácter que presentan estos dos escritos. Se los recomiendo. Mientras tanto, deben seguir haciendo estatuas.

miércoles, 4 de enero de 2012

El Salón de la Fama


En unos cuantos días la clase 2012 de los nuevos integrantes del Salón de la Fama del béisbol se dará a conocer. Se espera que solo Barry Larkin, campocorto de los Rojos de Cincinnati, sea el único elegido para este año.

El Salón de la Fama nuevamente le estará negando la entrada a muchos de los beisbolistas más destacados de su época en favor a lo que llaman la integridad del juego. Veamos un poco más allá este asunto.

Primero quiero explicar brevemente quienes son los protagonistas principales de este proceso.

Comienzo con los directores del Salón de la Fama (HOF), incluyendo a su Presidente Jeff Idelson que recientemente estuvo en Puerto Rico realizando una gran gesta al traer hasta suelo boricua las placas de nuestros inmortales, Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Roberto Alomar y del cubano Atanasio ‘Tany’ Pérez.

El HOF confía plenamente en la integridad de sus votantes y simplemente abre sus puertas a los escogidos por este grupo. En este caso los votantes son la Asociación de Escritores de Béisbol de América, la BBWAA por sus siglas en inglés. Esta asociación cuenta con 581 miembros. La disyuntiva estriba en que al no existir unas pautas y criterios pre-establecidos de cómo elegir a los candidatos existen entonces 581 estándares y prerrogativas para esto.

Algunos de estos escritores utilizan elementos como moral e integridad para ejercer su voto, otros estadísticas frías o simplemente el impacto de los candidatos en determinado tiempo y espacio independientemente de sus circunstancias.

En adición a la BBWAA también pueden elegir a peloteros al HOF algunos comités como el de Comité de Reseña Histórica (Veteranos), Comité de la Era Dorada, Comité de la Era de Expansión, y el nuevo comité que se reunirá por primera vez en el 2012, el Comité de la Era de Pre-Integración.

Lo que quiero presentar aquí es la diversidad de elementos y juicios que se utilizan para evaluar a los candidatos. Esta variedad de opiniones en la elección y que no pocas veces los lleva a estar prejuiciados es lo que le quita algo de transparencia al proceso. Les invito a que busquen cuantos peloteros están incluidos en el HOF con números muy inferiores a los que todavía están esperando o que tuvieron que esperar injustamente tantos años para su incursión.

Para presentar una muestra de los criterios utilizados por uno de sus votantes se dice que se negaba a seleccionar al ahora integrante del HOF Willie McCovey por el simple hecho de que cada vez que hablaba con él este miraba hacia abajo. Otros elementos que todavía se utilizan es la candidez del pelotero en otorgar entrevistas. ¿No se supone que la selección se base en estadísticas, números y desempeño en el terreno de juego?

La BBWAA se ha convertido erróneamente en acusador y juez a la misma vez. En su ciego empeño de determinar quienes utilizaron o no sustancias para mejorar su desempeño puede que terminen haciéndole un daño al organismo en vez de un bien. ¿Quién quita que te aquí a 10 años se revele que 5 o 10 ahora integrantes del HOF utilizaron sustancias controladas? Recuerden que el recién seleccionado ‘Jugador Más Valioso’ de la Liga Nacional en el 2011, Ryan Braun, enfrenta ahora una posible suspensión de 50 partidos comenzando la temporada 2012 por el uso de esteroides. ¿Saben quien selecciona al JMV?, adivinaron, la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA). Esto demuestra que la era de los esteroides no ha terminado.

Esta actitud de estos señores ya tiene precedentes (década del 1930), tratando de crear unos estándares muy altos para la selección de los candidatos creyendo haciéndole un bien al juego. Sin embargo el Comité de Reseña Histórica le sigue llevando la contraria incluyendo a peloteros con igual y en muchos casos menos méritos que los rechazados por estos.

No quiero ni por un instante quitar méritos a los integrantes del HOF. Todos y cada de ellos deben estar ahí. Solo me incomoda la auto denominación de este grupo de veladores de la moral e integridad cuando experiencias del pasado y el presente nos dicen que ellos mismos no están aptos para tal designación.