miércoles, 1 de febrero de 2012

Moneyball y Puerto Rico


En el 2003 Michael Lewis publicó el libro titulado ‘Moneyball: el arte de ganar un juego injusto’. En el 2011 Hollywood dramatizó y llevó a los cines esta historia donde el equipo de béisbol de Grandes Ligas, los Atléticos de Oakland, a través de su gerente general Billy Beane reinventa la forma y manera de adquirir y desarrollar los prospectos para su organización.

Realizando que su organización de bajo presupuesto estaba compitiendo de una manera desbalanceada con los equipos de mercado grande con más recursos humanos y de infraestructura Beane estructuró un sistema para identificar, adquirir y desarrollar los prospectos desde que estaban estos en escuela superior y universidades hasta que llegaban al equipo grande.

Por medio de sofisticadas formulas estadísticas basadas en récords, porcentajes y promedios han logrado mantener por muchos años la franquicia competitiva.

Al momento de implantar esta nueva filosofía que se consideraba revolucionaria en una industria donde el jugar y tomar decisiones ‘por el libro’ eran la orden del día, los Atléticos de Oakland eran el hazmerreír de las demás organizaciones.

Con el tiempo comenzaron a salir de sus filas jugadores de gran calidad de la talla de Jason Giambi, Tim Hudson, Johnny Damon, Barry Zito y muchos otros.

Mientras los Atléticos de Oakland continuaban año tras año entre los líderes divisionales aun siendo un equipo de mercado pequeño y de bajo presupuesto.

Llegado este punto ya las estrategias de su gerente general Billy Beane dejaron de causarle gracia a las demás organizaciones.

Traigo a colación la historia del libro y película ‘Moneyball’ por el simple hecho de que Puerto Rico ha visto su cantidad y calidad de peloteros grandesligas disminuir de forma desesperante y veo una analogía entre las dos situaciones.

Son muchos los entendidos en la materia que consideran que los prospectos puertorriqueños se encuentran desventajados en comparación con los jóvenes desarrollados en los Estados Unidos y Canadá con la imposición en 1989 del Draft en la isla.

Al no tener nuestras escuelas superiores y universidades un torneo organizado de béisbol donde los jóvenes puedan competir y desarrollarse al igual que en los países norteamericanos dependen estos casi exclusivamente de los torneos tradicionales donde tan solo juegan un día a la semana.

Sin embargo han pasado ya 22 sorteos desde el 1989 hasta el presente y todavía no hemos podido hacer los ajustes necesarios para subsanar la llamada desventaja.

Nosotros los que estamos de lleno en el béisbol organizado o que tenemos la encomienda de desarrollar el deporte isleño tenemos que unir esfuerzos para reinventar la forma y manera de desarrollar a nuestros jóvenes. Los métodos tradicionales ya pasaron a la historia. Se necesitan nuevas estrategias y filosofías de desarrollo.

Tenemos los recursos para lograrlo, se necesita la voluntad de hacerlo. Los invito a que desarrollemos el ‘arte de ganar un juego injusto’.

1 comentario:

luis.a.villalba dijo...

Confiamos que asi sea. Que los que tienen el debido conocimiento los compartan con los jovenes y niños y se desarrollen con igualdad de condiciones. El problema radica en la dejadez, el egoismo y el fabuloso "yoismo".