miércoles, 25 de enero de 2012

Jorge Rafael De Posada

Durante mis primeros años como Scout, allá para el 1990 recuerdo estar cubriendo uno de los equipos juveniles participantes en uno de los parques en el complejo deportivo de la Ciudad Roberto Clemente.

Se encontraba entre estos jóvenes un campocorto de apenas unos 17 años que llamaba la atención pues era el único que insistía en utilizar el bate de madera cuando todos los demás le sacaban provecho al bate de aluminio. La razón por esto me imagino era que quería demostrarles a los evaluadores de talento que estaba listo para subir al nivel profesional. Lamentablemente no estaba dando resultados en esos tiempos.

A esa edad Jorge Rafael De Posada era un campocorto sin velocidad, sin brazo, sin alcance lateral (range) y sin poder en sus batazos. A su favor tenía que era ambidextro y hacia frecuente contacto con la bola, quizás eso era lo único positivo que se podía escribir sobre las habilidades FÍSICAS de este joven prospecto.

Practicaba otras disciplinas deportivas como el baloncesto, pista y campo y volibol demostrando de esta forma su pasión por la competencia.

Continuó su desarrollo juvenil y luego de graduarse del Colegio Alejandrino en San Juan incursionó en el béisbol colegial asistiendo y terminando un grado asociado en el Calhoun Community College en Alabama. Para esta etapa su dedicación al béisbol y su empeño de llegar a ser profesional ya comenzaba a dar muestras de su desarrollo ofensivo al ser escogido como el ‘mejor bateador’ en el 1990. Un año más tarde fue nombrado co-capitán del equipo, dando muestras así de su liderazgo y coraje a tan temprana edad. Fue también seleccionado como integrante del equipo ‘Todos estrellas’ de la Conferencia de Junior Colleges.

En el 1991 fue seleccionado en el draft en la ronda número 24 por los Yanquis de Nueva York donde estampó su firma a la edad de 19 años.

Muchas versiones he oído de cuando y como fue que incursionó a su nueva posición de receptor pero estoy seguro que llegó a esa posición por el método de eliminación. Luego de haber tratado diferentes posiciones llegando a la conclusión de que sus mejores oportunidades para llegar y mantenerse en el profesionalismo eran detrás del plato. Jorge estaba empeñado en ser un grandesligas y no importaba en cual posición él quería llegar arriba.

Lo demás es historia, y una historia en la que todo Puerto Rico se siente orgulloso. Jorge Posada acaba de anunciar su retiro como pelotero activo, después de tantos logros personales, profesionales y colectivos decide enganchar la trocha.

Todos conocen de su exitosa carrera, la cual lo hace un candidato con méritos suficientes para ser considerado un candidato serio para el Salón de la Fama. Todos celebramos sus triunfos acá en Puerto Rico y lamentábamos sus desilusiones profesionales porque sabíamos el tipo de persona que es y siempre ha sido.

Sin embargo nos disfrutamos el desarrollo de un fogoso joven sin habilidades físicas que llamaran la atención, el cual superó todas las proyecciones negativas de los evaluadores de talento a base de tesón, determinación, confianza en sí mismo y entrega las cuales pudieron más que las supuestas deficiencias.

Estas cualidades intangibles de un individuo y en este caso de un jugador son tan o más importantes para conseguir sus metas que las mismas habilidades físicas. Es difícil para un scout medir lo que no puede ver. Tomen nota jóvenes prospectos, tomen notas evaluadores de talento.

En todos mis años en el profesionalismo no he visto a nadie con tal fortaleza mental de poder sacarle el máximo a todos sus recursos de la forma que Jorge lo hizo. Fue sinónimo de consistencia. Su intensidad se podía ver en cada lanzamiento, en cada swing, en cada jugada. Se desplazaba por el terreno como si no hubiera mañana. Eso es fortaleza mental.

Ahora a esperar como se comportarán los votantes del Salón de la Fama cuando llegue el momento.

Una cosa es segura y es que independientemente del resultado de esa votación de escritores norteamericanos, Jorge Rafel De Posada ingresó al Salón de la Fama que todo puertorriqueño guarda en sí para los seres especiales como él desde el mismo momento que hizo público su retiro.

Gracias Jorge por tanto buenos momentos.

1 comentario:

luis.a.villalba dijo...

Sr. Rodriguez, gracias por compartir estas anecdotas y conocimiento pleno del ambiente que se vive y se juega en el beisbol profesional. Mi hijo tiene 9 años y es super fajon, tiene buena defensa el pasado año juego 7 posiciones y demostro que en cualquier posicion hace el trabajo.

Mi meta es que el pueda lograr alcanzar una beca de estudios, hay mucho camino por recorrer, pero sepa usted que el chamaco lo lee en este espacio y admira su forma de pensar. Quizas en alguno momento, lo podamos conocer en persona. Exito siempre, Luis Villalba - lvillalba110@gmail.com