De mi parte, le doy gracias a Roberto y expreso mi agradecimiento por igual a toda su familia por su dedicación y por tantos años de gloria. Todo ese esfuerzo se vio recompensado con su bien merecida inmortalidad. El nombre de la familia Alomar se ha escrito para siempre en la historia del deporte en Puerto Rico y de toda Latinoamérica.

La pregunta obligada ahora es, ¿quién será el próximo puertorriqueño en ingresar a Cooperstown? Aunque ya hay muchos que son elegibles y otros que lo serán en los años por venir, creo que el que más probabilidades tiene de ser exaltado Iván Rodríguez. Pero, tendremos que esperar de siete a ocho años más para que llegue ese momento, pues ‘Pudge’ se encuentra ocupado tratando de conseguir los 3,000 hits, algo que confiamos logrará.
Cambiando el tema ahora a la acción en el terreno, estamos presenciando la mejor batalla divisional en la Central de la Liga Nacional entre los favoritos Cardenales de San Luis, los muy mejorados Cerveceros de Milwaukee y los sorpresivos Piratas de Pittsburgh, sin descartar todavía a los Rojos de Cincinnati.
Aunque en estos momentos la balanza podría inclinarse hacia cualquiera de ellos, los Cardenales y los Rojos tienen los equipo más balanceados y experimentados.
Los Cardenales dependen de su potente alineación y la sapiencia de su dirigente Tony La Russa. Los Rojos han sido inconsistentes en su defensiva, irónicamente una de sus fortalezas, y su última transacción -en la que enviaron a Johnny Gomes a los Nacionales por prospectos que no ayudarán inmediatamente- podría indicar que no esperan recibir ningún jugador de impacto durante la fecha de cambios.
Los Cerveceros se ven sólidos en todas las áreas, pero todavía tienen lagunas en su cuerpo de relevistas. Los Piratas, aunque personalmente quisiera verlos conquistar la División, el itinerario de juegos para el mes de agosto va en su contra y fácilmente podrían estar apartándose de la contienda para principios de septiembre.
Dicho todo esto, considero que los Cardenales dominarán la Central al terminar el último mes de temporada.
Para no perder la costumbre, aprovecho para contestar algunas de las preguntas que me han hecho por correo electrónico. Esta vez, mis palabras van para los dirigentes de nuestros jóvenes.
Los entrenadores de nuestros jóvenes deciden involucrarse en algún equipo por diversas razones. Algunos en búsqueda de campeonatos para alimentar su ego, otros para beneficiar a su hijo dándole más tiempo de juego, y otros por el mero hecho de ayudar.
Sea cual sea su motivo deben demostrar un interés genuino de ayudar a todos. De no ser así, los jugadores y los padres se darán cuenta. Si no se prepara con anticipación para efectuar una práctica, si no disfruta el enseñar, si practica favoritismo hacia algunos, también se darán cuenta. Edúquese y prepárese, pues con su ayuda muchas veces desinteresada, llega también una responsabilidad que tiene que estar dispuesto a asumir.
Los jugadores se divertirán más y al mismo tiempo aprenderán más si disfrutan el tiempo en el parque con el equipo. Es por eso que debe desarrollar una práctica dinámica y educativa. Enseñe a jugar el juego correctamente. El mayor cumplido que puede ofrecerle una persona a un dirigente es que su equipo es uno ‘inteligente’, que sabe jugar el juego. Los campeonatos y quién ganó o perdió, deben quedar en un segundo plano. A los padres lo que le interesa es que su hijo aprenda a jugar y entender el juego correctamente.
Sobre todo, trate a sus jugadores con respeto. Una cita que siempre me ha gustado es la siguiente: “Los jugadores quizás se olviden de lo que el dirigente dijo, pero nunca olvidarán de cómo los hizo sentirse”.
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